En el mundo de la inversión, la rentabilidad es el "premio" que recibes por asumir un nivel determinado de riesgo. Entender esta relación es vital para no cometer errores fatales.
El riesgo se mide a menudo mediante la volatilidad: cuánto oscila el precio de un activo. Un activo muy rentable suele ser muy volátil, lo que significa que podrías ver caer tu capital un 20% o 30% en cuestión de meses antes de ver los beneficios esperados.
El tiempo es el mejor antídoto contra el riesgo. A corto plazo, el mercado es impredecible. A largo plazo (más de 10 años), las probabilidades de pérdida en carteras diversificadas disminuyen drásticamente. Por eso, el riesgo debe ir ligado a cuándo vas a necesitar el dinero.
Un perfil **conservador** prefiere un 3% seguro que un 8% incierto. Un perfil **decidido** acepta caídas temporales a cambio de buscar rentabilidades de doble dígito. Identificar en qué grupo estás te ayudará a configurar tu inversión de forma coherente.
Nuestra herramienta te permite simular escenarios pesimistas. ¿Qué pasaría si tu inversión rinde un 2% menos de lo esperado? ¿Y si hay un año de pérdidas? Ver estos números en pantalla te ayuda a preparar psicológicamente tu estrategia de inversión.