Albert Einstein lo llamó la octava maravilla del mundo. El interés compuesto es, simplemente, ganar intereses sobre los intereses ya generados.
En el interés simple, retiras los beneficios cada año y siempre calculas el interés sobre el capital inicial. En el **interés compuesto**, dejas los beneficios invertidos, por lo que el capital base crece constantemente, generando una bola de nieve financiera que se acelera con el tiempo.
Cuanto más frecuente sea la capitalización (mensual en lugar de anual), más rápido crece el dinero. En 2026, la mayoría de productos de inversión modernos aplican capitalización compuesta automática, lo que permite que incluso pequeñas cantidades se conviertan en sumas importantes a largo plazo.
Imagina 10.000€ invertidos al 7% anual. Con interés simple, en 20 años tendrías 24.000€. Con interés compuesto, tendrías casi **39.000€**. Esa diferencia de 15.000€ es el "milagro" de no tocar los beneficios y dejar que se reinviertan solos.
Nuestra calculadora de interés compuesto te permite visualizar este crecimiento. Puedes ajustar el capital inicial, la aportación mensual y la rentabilidad estimada. Verás una gráfica donde el crecimiento deja de ser una línea recta para convertirse en una curva ascendente.